Comunicación Ciudadanía-Estado en una democracia

El ex primer ministro británico Winston Churchill lo dijo con precisión: «La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás». Y es que, si bien la democracia implica un concepto ideal respecto a gobernanza del pueblo y para el pueblo, en la práctica podemos encontrar diversas complicaciones para establecer esta representación de manera satisfactoria. De las carencias que como funcionarios o representantes en puestos públicos tengamos, vendrán las insatisfacciones y las manifestaciones de estas mismas tomarán diferentes formas.

Cuando este tipo de manifestaciones trascienden a las calles, por ejemplo, la opinión social varía. La manifestación regularmente se ve como una enfermedad, pero es más bien un síntoma. Es decir, si pretendemos, como gobierno, atacar al síntoma, sólo tendremos soluciones paliativas, pero no encontraremos una cura. En una democracia, abrir el espacio a la comunicación entre la ciudadanía y el Estado no sólo es una manera de evitar los síntomas desagradables de la enfermedad, sino de encontrar curas adecuadas y sobre todo de prevenir los malestares.

Atender a la población implica mucho más que ocupar una oficina y hacer apariciones públicas. El ejercicio de la democracia no se limita a la campaña y el voto, sino que tiene mucho más que ver con la investigación, el estudio, la obtención de perspectivas, la generación de estrategias, programas y diversas políticas públicas. Si bien se espera que se alcancen condiciones generalizadas de bienestar, debemos estar conscientes, al generar propuestas de política pública, que el contexto social, cultural, político, económico de cada población y persona demandarán acciones distintas. Por ello, atender, escuchar y analizar a fondo las circunstancias particulares es fundamental para generar planes acordes a las necesidades, entendiendo también cómo ponderar lo urgente y lo importante.

Escuchar a la ciudadanía y generar espacios de diálogo y vías de comunicación horizontales, donde sea la comunidad misma la que se pueda expresar, nos ahorrará tiempo y recursos que suelen irse en prueba y error. Las herramientas técnicas de investigación y análisis, en complemento con estas vías de comunicación y diálogo, serán grandes aliadas para presentar y efectuar proyectos que ayuden a resolver las desigualdades sistemáticas.

Si te interesa la política como vía para el bien común, te invitamos a conocer la Maestría en Gestión y Políticas Públicas que la Universidad Iberoamericana Tijuana tiene para ti.

¿Te gustaría recibir nuestro más reciente contenido?

Suscríbete a nuestro newsletter, prometemos no enviarte spam

Email registrado con éxito
¡Ups! Email inválido, verifica si el email está correcto.

Cuéntanos qué piensas

No publicaremos tu correo electrónico.